El proceso de barnizado de muebles y enseres de interior suele componerse de dos fases:

Una primera y muy importante que supone la aplicación de un barniz de fondo sobre la madera; esta primera mano tapa el poro y sirve de anclaje a las sucesivas capas. Siempre es imprescindible el lijado de esta primera mano para quitar el exceso de producto una vez bien seco y por lo tanto los residuos del lijado deberán ser en forma de polvo intentado dejar la superficie totalmente  uniforme y suave al tacto.

La segunda fase del barnizado de interior, es la aplicación del barniz de acabado que será la mano definitiva y por tanto la que dará el aspecto final al mueble. Dependiendo de varios factores como, nuestros propios gustos, el tipo de mueble, la ubicación del mismo, el estilo etc. elegiremos el grado de brillo, así tenemos disponibles una gama que va desde los barnices mates intensos hasta los barnices brillantes. 



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