La masilla al disolvente tiene una consistencia más espesa y su secado es muy rápido. A diferencia de la masilla al agua este tipo produce un fuerte olor, por lo que se recomienda utilizarla en un lugar bien ventilado.
Este tipo de masilla es la aplicada comúnmente, ya que tiene una gran variedad de aplicaciones: desde la preparación de las paredes, piezas de fibra de vidrio e incluso son muy demandadas para la gente que realiza maquetas.